domingo, 10 de junio de 2012

 

El desierto de la Tatacoa es un lugar muy interesante que se encuentra en nuestro hermoso país Colombia en el departamento del Huila, municipio de Villavieja. Debemos conocer y caminar en el desierto por sus enigmáticos laberintos arcillosos, observar su vegetación, fauna, nadar en el río Magdalena y en especial compartir y escuchar de sus amables habitantes las emocionantes leyendas de la región. Es una región donde casi nunca llueve, las temperaturas son extremas y las plantas y los animales tienen dificultades para sobrevivir, obligándolos a acomodarse al medio. 

Los desiertos están distribuidos por los cinco continentes, aunque las mayores extensiones se encuentran en Asia, África y Australia. En Colombia, las zonas áridas y semiáridas comprenden: en el litoral Caribe, gran parte de la Guajira, el enclave de los venados en el Cesar, sectores pequeños en los departamentos de Bolívar y Atlántico y la región de Santa Marta, incluyendo el sector oriental del Parque Nacional Natural de la Isla de Salamanca. En la cordillera Oriental se encuentran sectores áridos en cercanías de Ocaña, Abrego, Cúcuta y Sarare - Chitagá, el cañón del Chicamocha, Villa de Leyva y los enclaves de la Sabana de Bogotá, Valle de Ubaté y Cáqueza. En el alto Magdalena cobija el desierto de la Tatacoa. En la región Occidental del país, el cañón del río Cauca (Santafé de Antioquia), enclaves secos en cercanías de Yumbo y Dabeiba, el cañón del río Dagua, el cañón del río Patía, y en el sur un sector de Ipiales. 

En el municipio de Villavieja al norte del Huila, entre el río Magdalena y la Cordillera Orienta, está la Tatacoa, un lugar que no es justamente un desierto, sino un bosque seco tropical. Una zona muy erosionada cruzada por cañones secos labrados por las riadas violentas que se forman transitoriamente en el invierno. Esta extraordinaria zona desértica y de yacimiento fosilíferos tiene una extensión total de 330 kilómetros cuadrados. Las regiones más destacadas son: las Lajas, el Cuzco, el Cardón, Doche, San Nicolás, los Hoyos y la Venta. Curiosamente, su nombre también se lo dan en esta zona del departamento a las serpientes cascabel, a diferencia de otras regiones del país, en donde llaman tatacoas a unas culebras de color negro que son inofensivas. 

Las plantas de las zonas áridas y semiáridas tienen adaptaciones especiales relacionadas con el acceso al agua del suelo, que se realiza mediante el desarrollo de raíces horizontales hasta de 30 metros y raíces verticales de 15 metros de profundidad facilitando el acceso de agua. Una de estas plantas es el trupillo (Prosopis juliflora). Otras plantas poseen raíces tuberosas como el cardón de perro (Acanthocereus sicariguensis), con capacidad de almacenar agua y nutrientes, y en algunos géneros de la cactáceas las espinas funcionan como órganos para la observación del agua contenida en la atmósfera. La vegetación predominante en estas zonas está constituida por árboles pequeños, arbustos achaparrados de hojas permanentes o persistentes, rígidas y espinosas; Y las plantas crasas o suculentas (es decir, presentan tejidos que actúan como reserva hídrica, como los cardones o cactus columnares). También se presentan gramíneas que se secan en verano. Entre los árboles resinosos representativos están el almácigo, la biga y la caraña de la familia Burseracea. 

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